Blancos del Deseo

Blancos del DeseoBlancos del Deseo Centro Culturale Recoleta
Blancos del Deseo – Centro Cultural Recoleta

Catalogo de la exposición :

Catalogo “Blancos del Deseo” Federico Zukerfeld

“Una muestra pone en tela de juicio el mundo del arte”
por Mercedes Ezquiaga TELAM

http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=149147&id=296292&dis=1&sec=7

Blancos del deseo, en la cartelera porteña

“Una exposición que plantea la dualidad entre arte y marketing”

http://www.elargentino.com/nota-46363-Una-exposicion-que-plantea-la-dualidad-entre-arte-y-marketing.html

Entre comillas.

Federico Zukerfeld, en su última y reciente muestra individual “Por Arte de Mafia”, presentó la instalación “Blancos Institucionales”. En el conjunto de obras se destacaba por su precisión conceptual y por “dar en el blanco”, con una temática casi nunca abordada desde la producción artística: las instituciones culturales como objeto del deseo de los artistas.

De ahí surgió la idea de invitarlo a  que realizara, en un ámbito institucional, una adaptación de su idea, convirtiendo la sala J del Centro Cultural Recoleta en un polígono de tiro donde el artista puede practicar  puntería desde la misma “cueva del lobo”.

“Blancos del deseo” es una muestra  sobre la dualidad  arte / marketing y  pone en evidencia la necesidad de un debate sobre aquello que no se dice.

Es también un llamado a “sacar los trapitos al sol” y secarlos de miserias propias y ajenas.

En su obra describe una realidad poco glamorosa,  la supervivencia en el medio cultural.  Para ello, hay que desarrollar algunas habilidades que poco tienen que ver con la producción artística y que su epicentro está muy lejos de los talleres.

Desdibujados o no,  los roles que deberían corresponderle a otros actores, los artistas están lanzados a cumplir diversas tareas, que van desde ser sus propios agentes de prensa y relaciones públicas hasta  gerentes de marketing y comercialización  de su obra. Son artistas “4 x 4”, todo terreno.

Algunos  consideran al marketing como una mala palabra, calificar a un colega de “marketinero” es peyorativo y se refiere a que éste es demasiado comercial. Da la sensación que el arte no debería inmiscuirse en estos términos de la economía de mercado, ya que aparecen como contaminantes.

Sin embargo, se quiera o no, el marketing está demasiado instalado en la producción global, de la cual el arte también participa…  Entonces?

Las principales herramientas del marketing están definidas por cuatro “P”:

Producto,  Precio,  Plaza (o distribución) y  Promoción.

Pensemos por un momento si estas cuatro categorías no son tenidas en cuenta en nuestro medio artístico. La construcción del producto u obra va a estar legitimado  por el monto de intercambio asociado a la transacción, por el lugar donde se comercializa o se muestra (que museo, galería o  sala de exposiciones)  y por la promoción que se le haga (resultados de la campaña de prensa).

Aquí Zukerfeld incorpora el marketing, no desde lo actitudinal como artista, sino que lo incluye desde la obra como lenguaje. Esto se entiende cuando él explica que el punto de partida fue el término “Target”, algo así como el publico al cual está dirigida la acción, que es  en realidad  el verdadero riesgo desde el arte, cuando se piensa en quienes  van a recibir cierta obra antes de haberla realizado.

“Blancos del Deseo” también bucea sobre un imaginario muy cristalizado en el cual son determinadas instituciones las que prestigian el trabajo artístico. Estas instituciones aparecen como metas, aparentemente necesarias en el desarrollo de un artista. Y de la misma forma que en una colección de figuritas, algunas valen más que otras,  en conjunto representan el derrotero que un artista debería transitar en los tiempos que corren.

Son lugares a los que se desea llegar, objetivos específicos que determinarán los pasos previos para llegar a cumplirlos. Zukerfeld  se ríe de sí mismo,  desde la variación lingüística que implica al mismo tiempo, “dar en el blanco”, que podría significar la precisión para lograr el objetivo buscado, pero también, se estaría matando, o sea, dando un disparo certero sobre aquello que se desea.

En este punto su obra sigue la mejor tradición del humor judío, mordaz, incisivo  y autocritico, algo que se da con naturalidad en otras artes, pero que representa algo no desarrollado dentro de las artes visuales y performaticas.

Desde esta mirada enfrenta  una de las críticas clásicas al arte conceptual, donde la “bajada de línea” que emerge de la propuesta es tan directa, pero tan poética, que al final presenta las propias contradicciones, las hace obvias y las desnuda. Y en esto Zukerfeld se diferencia,  no hace la denuncia sobre el otro, porque se ubica a sí mismo como eje de su observación, como parte de la obra.  Se describe a él para que otros puedan verse reflejados en ese espejo y reconocerse.

Otra de las obras que compone este “manifiesto” se denomina (Contactos). Está  realizada en base a tarjetas personales que le fueron entregadas en distintas ocasiones y describe la función de las relaciones sociales y las “conexiones” dentro del circuito del arte y los vínculos que el artista debe sobrellevar para atravesar las distintas etapas que hacen a su carrera o proyecto. En este  punto, al lobby de las artes visuales le caben las generales de la ley de cualquier lobby. Su objetivo es generar los procedimientos adecuados para el logro de metas.

En realidad, la palabra “lobby” significa “entrada” o “sala de espera”, pero se refiere básicamente a un grupo de presión que, a través de distintas estrategias, trata de influir en centros de poder con el fin de favorecer determinados intereses. En uno de sus textos del el artista él se pregunta: “¿Vale más la obra artística o los contactos que se tienen?”

De cualquier manera parece que la obra también se defiende en los vernnisages, encuentros “casuales” con galeristas, directores de museos, críticos, coleccionistas y otros. Ellos también son blancos del deseo, por eso la instalación “Trofeos de Caza” los incluye e inmortaliza.

Cierra el circulo la obra  “Escuchas” , que utiliza registros sonoros grabados secretamente  durante inauguraciones y eventos culturales y los distorsiona digitalmente conformando un verdadero collage que se completa con las orejas de látex  que emiten estos susurros a los que transitan la sala. Para el artista no es importante, en este caso,  el “espionaje “,  porque no intenta develar ningún  secreto ajeno,  solo crea la posibilidad de ser parte, por un instante, del selecto grupo de los “interlocutores” del arte.

Con la contundencia de una munición gruesa y el artificio de las balas de salva, Federico Zukerfeld deja suspendidos en el aire sus disparos/preguntas a la espera que un “blanco” se acerque a ellas.

Elio Kapszuk

Coordinador de programación y curaduría.

Centro Cultural Recoleta

Blancos del Deseo -Federico Zukerfeld por ti.

Vista de la Instalación -Blancos del Deseo -Centro Cultural Recoleta

Blancos del Deseo -Federico Zukerfeld por ti.

“(Contactos)” 2009 , tarjetas personales intervenidas -Blancos del Deseo

Blancos del Deseo - Federico Zukerfeld por ti.

“Escuchas” 2009, mezcla grabaciones , sonidos y orejas de látex.

Blancos del Deseo- Federico Zukerfeld por ti.

“Blancos Institucionales” 2009 , blancos para la practica de tiro perforados.

Blancos del deseo  por ti.

“Du-champagne” 2009 copas de champagne y casquillos de balas.

Blancos del Deseo -Federico Zukerfeld por ti.

“Blancos del Deseo” vista de la instalación

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